El lago

James Tissot, 1836-1902 El sermón de las Bienaventuranzas

La zona que rodea el lago de Tiberiades se puede considerar hoy como un santuario, porque es la Tierra en la que Jesús vivió y se manifestó en toda su plenitud, como hombre y como Dios. Se dice que donde Jesús posó su pie, allí nació un santuario.
La belleza de la zona, su frondosa vegetación y la atmósfera «paradisíaca», permiten al peregrino entrar de lleno en la narración de la vida de Jesús, que aquí se ha autorrevelado y mostrado como maestro, taumaturgo y exorcista.
Jesús ha pasado por estos lugares muchas veces, ha pisado con sus pies por estos lugares, ha hecho milagros y se ha mirado repetidamente en las aguas del lago. Su voz ha resonado entre las ensenadas de las orillas del lago como anuncio de la Palabra de Dios, y es como si esta hubiera permanecido atrapada en este maravilloso paisaje. Es impresionante cómo aquí se puede reconocer el lento y cotidiano vivir de nuestro Señor, sus acciones diarias, su experiencia de Dios hecho hombre. Pero es también extraordinario ver cómo aquí se ha manifestado en toda su divinidad, cómo nos ha dado su ejemplo de Caridad, de Verdad, Vida y Camino y al mismo tiempo, ha manifestado su poder a través de los milagros y las curaciones. Así, podemos decir que este es el Lago de Jesús que testimonia su divinidad y su acción salvadora.

El lago y la ciudad de Jesús

La ciudad de Jesús