Los milagros

Jesús se manifiesta en Cafarnaún a través de su predicación, pero también a través de los milagros y las curaciones. Jesús no quiere manifestarse solo con sus obras de curación, no quiere hacerse «publicidad», pero los milagros que realiza le convierten en un personaje popular y, de esta manera, a Él se acerca una gran multitud pidiéndole la Gracia. Además, en los milagros se puede comprender la importancia de la misión de Jesús, «Él cargó con nuestros pecados» (Is 53, 4), es decir, Jesús se hizo siervo expresando el amor de forma concreta, principio y fin de todas sus acciones. Entre los milagros más emblemáticos recordamos el de la suegra de Pedro, el del paralítico, el del siervo del centurión, el del leproso y el de la hija de Jairo.

 

Siervo del centurión

Il Servo del centurione

La suegra de Pedro

 

El Paralítico

La hija de Jairo

 

L'hemorroìssa