La verdadera Iglesia: María y Pedro

A Cafarnaún también vino María, la Madre, con Jesús y por Jesús (Jn 2, 12; Mc 3, 31 ss; cf La T.S. 1990, 242-46). Aquí ella se nos revela y se entrega como «la Virgen que escucha» (MC 17), como «la primera discípula de su Hijo» (Red. Mater 20): primera en todos los sentidos, por tiempo y calidad (LG 58). Aquí, en la casa de Simón Pedro, ciertamente se encontró con el Príncipe de los Apóstoles y comenzó así la doble dimensión mariana y apostólico-petrina de la verdadera Iglesia que fue bien observada por santa Brígida de Suecia en el siglo XIV (Revel. IV,139ss) y, más cercano a nosotros, por Juan Pablo II (Disc. 22.12.1987).

L. Cignelli, La grazia dei luoghi santi, Jerusalem 2005, 45-46.

María

El apóstol Pedro