Memorial de San Pedro

La necesidad de construir el Memorial de San Pedro nace del deseo de promover la reanudación del culto tal y como se realizaba en los primeros siglos d.C. Al mismo tiempo, está claro que el proyecto tiene en cuenta la exigencia de custodiar y valorizar el Lugar Santo, que conserva la memoria de la casa del apóstol y los lugares de la predicación y de las acciones de Cristo. El edificio permite disfrutar a los peregrinos y a los visitantes de los preciosos restos de la casa de Pedro y de las estructuras litúrgicas realizadas alrededor y en función de la misma.

Todos los peregrinos pueden observar los restos arqueológicos de la casa de Pedro y de las construcciones sucesivas tanto desde abajo, a través de una pasarela al nivel de la calle realizada bajo el Memorial hasta alcanzar un lado del octágono bizantino; como desde arriba, a través de un óculo cuadrangular que se abre desde el interior del Memorial sobre el sitio.

El proyecto, ideado por el arquitecto italiano Ildo Avetta y realizado a finales de los años 80, resalta la importancia del lugar, creando una estructura que evoca el profundo significado del sitio arqueológico, su historia y, sobre todo, los acontecimientos de la vida de Jesús y de Pedro. Por este motivo, el cuerpo del Memorial se ha concebido como una nave cuyo casco se posa sobre la casa del apóstol, imagen que simboliza sustancialmente la llamada del apóstol Pedro que, de sencillo pescador, pasó a ser pescador de hombres y jefe de la Iglesia de Cristo.

La realización del proyecto, verdaderamente audaz y ultramoderno en su momento, ha necesitado de estudios largos y complejos por parte del ingeniero Cesare Pocci y la colaboración del Technion (Israel Institute of Technology) de Haifa, siendo realizado por la empresa israelí Solel Bonneh, bajo la supervisión constante del ingeniero Anis Sruji, de Nazaret.

El Memorial fue consagrado por el cardenal Lourdusamy el 29 de junio de 1990 y esta fecha está incisa en latín en la fachada: BEATO PETRO APOSTOLO A. D. MCMXC DICATUM (Dedicado al beato apóstol Pedro en el año 1990). En aquella ocasión, el papa Juan Pablo II envió un mensaje especial, del cual se han reproducido dos fragmentos en los laterales internos de la entrada.

El Memorial de San Pedro

Memorial de San Pedro

Estructura exterior

El edificio, construido en forma octogonal para recordar la forma de la antigua iglesia bizantina, a pesar de su altura reducida se presenta como una estructura armoniosa y aérea, gracias sobre todo a la elección del arquitecto de realizar inmensos ventanales en los ochos lados del edificio.
El arquitecto, jugando con la combinación de revestimientos de piedra blanca, intenta evocar la piedra de la monumental sinagoga, mientras que el uso de placas de basalto se combina con el gris característico de las viviendas privadas de la antigua ciudad. Este detalle ha permitido que la estructura surja de manera armónica en el paisaje del lago. El cuerpo central del edificio se sostiene sobre cuatro pilares dobles que, tanto en la parte superior como en la inferior, conectan entre sí los pilares que sostienen toda la estructura.

El interior del memorial de San Pedro

Decoraciones

Entrando en el Memorial se percibe la sensación de amplitud y luminosidad del espacio interior, gracias al uso de colores claros y a los grandes ventanales. En este contexto quedan muy bien los cuatros paneles de madera tallada colocados a los lados de la entrada y del presbiterio. Los dos de la parte de la entrada son obra del artista Raoul Vistoli: la Virgen entrando en la casa de san Pedro acompañada por representaciones que indican las obras de misericordia corporales, y San Pedro en la barca, con representaciones de las obras de misericordia espirituales. Los dos paneles a los lados del presbiterio son del artista Giovanni Dragoni y reproducen a Cristo en la cruz y Jesús en la casa de Pedro predicando la humildad a los discípulos. Es muy vívida la sensación de que el edificio flota en el aire, porque el ojo no ve ninguna columna que sostenga la imponente superficie del techo, mientras que el vasto óculo central ayuda a percibir la sobreelevación del suelo en gradas respecto a la casa de Pedro, que se encuentra en un plano inferior.

Las líneas arquitectónicas del interior resaltan el concepto unitario del Memorial que tiene como centro visual la casa de Pedro, que se encuentra debajo y que la mirada alcanza siguiendo la serie de gradas descendentes hacia el centro del anfiteatro.
El altar del presbiterio representa simbólicamente el tema teológico de la casa de Pedro que se convierte en la casa de Jesús, por lo que el apóstol conduce al Maestro a través de su mandato como pastor de la Iglesia. Es bellísimo el mosaico con colores vivos y luminosos, obra de Enzo Rossi, que asocia el tema bíblico del maná en el desierto con el de la multiplicación del pan.
Entre las decoraciones sagradas de la iglesia recordamos el tabernáculo de madera que reproduce la letra hebrea Tau, imagen de la cruz redentora, obra de Igino Legnaghi.

Otro aspecto que caracteriza la estética del Memorial son los ocho grandes ventanales que se abren a un bellísimo paisaje del lago que, junto al óculo, ayudan al visitante a entrar con la mirada en el contexto de la Ciudad de Jesús.

Memorial de San Pedro: Decoraciones