El paseo del Lago

Siguiendo por el sendero que conduce al Memorial de San Pedro se llega al paseo del Lago. Desde este punto se puede disfrutar de una vista panorámica que, en los días despejados, alcanza hasta las alturas del Golán que descienden hasta el lago, a una cota de 212 m bajo el nivel del mar Mediterráneo.

El pequeño pueblo de Cafarnaún se encuentra en la orilla noroccidental del lago de Tiberíades. Tres km más al sur se encuentran las fuentes de agua de at-Tabga, donde ocurrió la multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15) y donde Pedro fue investido con el primado (Mt 16,18), mientras que a 5 km al norte, el río Jordán vierte sus aguas dulces al lago alimentándolo.

Cafarnaún era un pequeño pueblo de pescadores. Muy probablemente, la pesca era vendida en los mercados de las ciudades vecinas: Magdala, de donde venía María Magdalena, y Corazim, situada sobre las colinas que predominan sobre Cafarnaún y que, junto a la vecina Betsaida donde Jesús curó a un ciego (Mc 8,22-26), fue maldecida por Jesús por su falta de conversión (Mt 11, 20-24; Lc 10, 12-16).

Más al sur, en la orilla occidental, se levantaba Tiberíades, capital de la región en el 20 d.C., mientras que en la orilla opuesta, sobre un promontorio, se podían ver las luces de la gran ciudad de Susita, en el territorio de la Decápolis. En esta ciudad o en la de Kursi, más abajo, se desarrolla el relato evangélico de la expulsión de los demonios que, habiendo entrado en una piara de cerdos, se lanzaron por un precipicio a las aguas del lago (Mt 8, 28-34; Mc 5, 1-20; Lc 8, 26-39).

Hoy la pesca en el lago está prohibida para favorecer la repoblación, pero durante siglos fue una de las actividades más productivas del lago. La misma llamada de Simón Pedro y de Andrés para seguir a Jesús ocurrió a orillas del «mar de Galilea», mientras los dos hermanos echaban las redes para pescar (Mt 4, 19; Mc 1, 17).

Durante las excavaciones de los franciscanos se han encontrado algunos restos del puerto de Cafarnaún. Hoy la playa es un lugar tranquilo dotado de simples instalaciones para acoger a los peregrinos que quieren detenerse en el lugar para rezar.

El paseo del Lago