Arculfo (s. VII)

Adamnanus, De Locis Santis, 670 d.C.

Arculfo, obispo procedente de Galilea, realizó un viaje por Oriente Medio, en la segunda mitad del s. VII, visitando Constantinopla, Egipto y Palestina. Al regreso de su viaje escribió las memorias de su peregrinación. Gracias al abad Adamnano, el texto ha llegado hasta nosotros, en donde describe las ruinas de Cafarnaún. Este es el primer testimonio, desde un punto de vista cronológico, después de la llegada del Islam:

“Aquellos que bajan desde Jerusalén y desean ir a Cafarnaún van primero por vía directa a Tiberíades, como refiere Arculfo, y desde allí, a lo largo del lago de Cineret, que es el Mar de Tiberíades o Mar de Galilea, se encuentra el camino al lugar de la antes recordada bendición, y desde allí se llega hasta la marítima Cafarnaún, en el territorio de Zabulón y de Neftalí, bordeando un breve trecho alrededor de la orilla del antes mencionado lago. Esta ciudad, como refiere Arculfo, que la vio desde el monte cercano, no tiene murallas y se encuentra encerrada entre el monte y el lago en un estrecho espacio; se extiende en un buen tramo a lo largo de la orilla del mar, quedando el monte al norte y el lago al sur, y se extiende hacia el oeste por la campaña.”